El Aloe vera o Sábila es conocida por
muchos profanos como "planta medicinal", "planta de las quemaduras", "planta
milagrosa"... Pertenece a la
subfamilia Asfodeloides de las Liliáceas.
Sus hojas perennes son duras, en forma de
lanza y su color varia desde el gris verdoso hasta el verde brillante. Crece
principalmente en las regiones más secas de África, Europa, Asia y América,
aunque su origen se sitúa en el África occidental.
Florecen al comienzo de la primavera, con un
denso racimo rojo y amarillo de flores en su interior. Puede sobrevivir largos
periodos de sequía, ya que su estructura química le permite cerrar
cualquier incisión o herida de sus hojas inmediatamente para que no pierda su
precioso líquido.
Este hecho debió ser observado por nuestros
antepasados, que debieron pensar que tal propiedad curativa podía ser de
aplicación en sus propias heridas.
En el cuidado de la planta se deberá tener
especial cuidado en no regarla mucho, ya que un exceso de agua puede provocar su
muerte. Tampoco se deberá exponerla a temperaturas por debajo de los 10º.
Si queremos cultivarla en nuestra propia
casa, deberemos hacerlo siempre en macetas de barro, para que pueda
evaporar bien el agua, a la vez que
procuraremos situarla en un lugar calido y soleado.
No es recomendable usar las hojas de plantas
de menos de 2 años, ya que la planta todavía no ha elaborado todos sus
propiedades. La edad ideal para su uso se sitúa en los 3 a 4 años.
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SÍNTOMAS DE UN MAL CUIDADO DE LA PLANTA |
| Hojas caídas |
Normalmente se produce por una
falta o insuficiencia de luz natural. (Aunque el Aloe se vuelve
marrón bajo la fuerte luz solar, es preciso
mucha luz) |
| Hojas delgadas |
Falta de riego. La planta está
utilizando su propio líquido. |
| Hojas marrones |
Demasiada luz directa del sol. |
| Crecimiento muy lento |
Puede deberse a exceso de cal en
el agua o suelo muy alcalino. Demasiada humedad. Falta de luz.
Demasiado fertilizante. |
El uso del aloe esta especialmente indicado para los corte y heridas,
quemaduras, exposición excesiva al sol, infecciones dérmicas, eczemas y acné,
picaduras de insectos, manchas en la piel, dolores musculares, herpes labial,
problemas intestinales y/o digestivos, ulceras y llagas en la piel, exposición a
radiaciones por rayos X, etc..
En cualquier caso, siempre se debe consultar
al especialista médico por si existiera alguna incompatibilidad personal
con la administración del aloe.
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